 |
| |
|
 |
LA EXPERIENCIA
La experiencia consiste en intentar que el pájaro regrese desde el extremo opuesto de la noche y pose su cansancio sobre tu abierto pecho adolescente. Lo tomas en las manos, lo acaricias, extraes de sus alas todo el viento y mientras él se entrega a lo innombrable, tú te dejas volar. Es fácil la experiencia. Lo difícil es dar con el momento que te permita asesinar al pájaro sin morir a su lado de tristeza.
|
 |
| |
PUNTO DE VISTA
Desde aquí es casi nada, levedad y murmullo, gesto apenas, incapaz de ofrecer un blanco a la destreza ni lograr ser un tema que levite. Sólo un matiz de lo otro, una incerteza, atisbo sin materia consistente...
Y sin embargo, y sin embargo, cuánto me reclama poeta eso poco casi inadvertible de un silencio que se presiente tanto. El silencio anterior al poema. |
|
ESO
De es
LA JUSTA MEDIDA
Ni tanta que el silencio la arrebate. Ni tan poca que no deje en los labios el sabor de su inquietante beso. La justa cantidad de alucinaciones que sin dejarnos ciegos obliguen al salto hacia otra dimensión. Sólo la necesaria cantidad de tropezones que desangelicándonos impida la ilícita evasión. Ese equilibrio… Esa maravilla de lo que suficiente, no sacia; de lo que poco, abasta. Lograr un poema que siéndolo no turbe la Poesía pero sí nos perturbe hasta la desazón.
o se trata: de lo que no se dice por sí mismo. De lo que se resiste a ser dicho y sin embargo de lo que todos hemos oído las latencias una y otra vez. Ni oir ni decir, en realidad. Poner eso ahí para que vuelva a ser ante nosotros con rotundez de luna insobornable, de todos y de nadie para siempre. Ponerlo ahí y sentir que el estremecimiento nos posee porque dimos con la maravilla.
|

|
|
|
|
| |
 |
 |
|
|
 |
|