Carta a Osvaldo Pol
Lo que en tus poemas me conmueve, Osvaldo, es el trato tan personal y sentido con esa intemperie primera que es el enigma de la vida. Me conmueve y me admira porque esa intemperie, abismal como es, no quebranta la serenidad de tu espíritu. Por el contrario: pareciera alentar en él, con sus interrogantes velados y abiertos, sus conos de luz y sombra, esa privilegiada confluencia entre cordialidad y lucidez que te distinguen y a la que sólo sé nombrar con la palabra piedad. Es que tu poesía hilvana, con inspirador acierto, el íntimo susurro de la oración y la generosa extroversión de la belleza. Lográs situarte, escribiendo, en ese suelo luminoso e infrecuente donde el arte hace evidente sus raíces religiosas y donde la fe no sabe sino transfigurarse en literatura. Mi gratitud hacia vos no tiene otra fuente que la alegría de haberte leído; de haber podido recibir de tus poemas tanta gracia y tanta hondura.Santiago Kovadloff (Contratapa de "Las aves nos saben")
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